MÈDICOS RURALES.-

Desde el 15 de febrero de 1990, cuando asumiéramos en la Intendencia Municipal de Paysandú el cargo de Director General de Obras, en la Administración del doctor Jorge Larrañaga, una de las características del mismo, fue el contacto permanente con los vecinos y vecinas del departamento, en particular, con los del interior del mismo. A pesar de que nuestra función no tenía que ver directamente con algunos de los temas planteados, sí entendíamos otros reclamos que tenían que ver con ese gran tema que es la salud. Por citar ejemplos referidos a la década en que fuera Intendente el doctor Larrañaga, podemos expresar que a su inicio habían 25 policlínicas en todo el departamento aumentando al terminar su gestión, a 62. No sólo se las equipaba, sino que también se les asignaban médicos y, en particular para las zonas rurales, que en algunos casos -una vez al mes o cada 15 días- se trasladaban a ellas, para la atención de los vecinos de cada zona (no es lo ideal pero sí lo posible) .Deseamos plantear el tema referido y la posibilidad de dotar de más médicos a las zonas rurales. Este problema se fue agudizando a partir del año 2000. Ya en nuestra condición de Edil Departamental en el período 2000- 2005 y, en el  período pasado, también  como Representante del departamento, recibimos planteos de los vecinos de ese interior siempre postergado, referidos a la necesidad de un médico que resida, por lo menos, en una localidad equidistante de las otras, para que rápidamente pueda llegar a los pacientes que lo requieran. Así se lograría en una primera instancia, lo que los profesionales médicos denominan Atención Primaria de la Salud, que en nuestro departamento proponen los doctores Mario Olivera (estuvo desde el 2005 al 2011)   , hoy la Dra. Carina Toscanini) en Merinos  y Carlos Campero (en Pueblo Gallinal).

Para ello vamos a transcribir, porque aporta al tema, parte de un editorial del diario ‘El Telégrafo’ de 24 de diciembre de 2007: “En la Sección Interior de ‘El Telégrafo’ se recogen inquietudes de los pobladores de nuestro interior profundo, la mayoría de las cuales refieren a muchas aspiraciones y necesidades que son de solución muy accesible con un poco de atención y buena voluntad de los organismos nacionales y departamentales con competencia en las respectivas áreas. Empero, hay situaciones que salvo algunos avances muy restringidos, se mantienen invariables con el paso de los años, como es el caso de la falta de médicos residentes en zonas de escasa densidad

de población, que debe aguardar por lo general la visita esporádica de profesionales en gira o realizar largos traslados hasta la capital sanducera, Quebracho o Guichón, para ser atendidos. Una excepción a destacar en este escenario del interior departamental

lo tenemos en Merinos, que cuenta con el concurso del doctor Mario Daniel Olivera como médico residente en el lugar, quien a los treinta años encara el desafío profesional de ser médico rural’.

Sobre la problemática enunciada, un conceptuado profesional médico de Paysandú, el doctor Jorge Borsani, en una solicitada también publicada en el diario ‘El Telégrafo’,el 5 de marzo de 2008, decía en partes de la misma:” En los tiempos actuales, donde la vida en la ciudad da todo tipo de comodidades en relación a la vida en el campo, no es fácil, a pesar de las dificultades que todo médico tiene en el inicio del ejercicio de su profesión, encontrar médicos dispuestos a radicarse en pueblos del interior de nuestra campaña o en pequeñas comunidades rurales. La radicación implica pensar no sólo en el presente, adaptándose a un modo de vida austero, con carencias de distinto tipo y costumbres muy diferentes, sino que también lleva a pensar en el futuro. Si ya tienen familia o la formara en un futuro, ¿qué pasaría con la educación de sus hijos? ¿Cuáles son los nuevos horizontes que se vislumbran? Las dificultades son tremendas. Recuerdo que para Piedras Coloradas, COMEPA tuvo que buscar una solución intermedia contratando tres médicos para que, estando dos días por semana cada uno, se tuviera allí la presencia permanente de un médico y el caso de Merinos que se comenta, fue fruto de un acuerdo entre el Ministerio de Salud Pública, la Intendencia Municipal de Paysandú y la Corporación Médica de Paysandú (COMEPA), luego de grandes dificultades para conseguir candidato. Con respecto a la carencia de médicos rurales, en un plenario de la FEMI realizado en Piriápolis en 2004, se planteó por  nuestra parte la idea que expresa el articulista, que se debería imitar el sistema usado por el magisterio, en donde para llegar a cargos en la ciudad, debería el médico residir por un período no mayor de un año en lugares de la campaña, donde se le pueda ofrecer vivienda y comodidades elementales. Su pasaje transitorio le serviría de experiencia, sabiendo que por delante tiene abierto el camino para su futuro desarrollo técnico. Esto mismo lo hablé con mi ex compañero de estudios, el doctor Eduardo Touyá cuando era Decano de la Facultad de Medicina. Pasó el tiempo y no solo no se ha hecho nada, sino que nunca se ha hablado de esto, y si no se busca una solución facilitando la radicación de médicos en la campaña, los pobladores del interior tendrán que seguir contentándose con la visita fugaz de un médico de policlínica en forma periódica”. Para culminar, en base a lo expuesto, aspiramos que las autoridades formalicen  la creación de una comisión integrada por el Ministerio de Salud Pública, la Administración de los Servicios de Salud del Estado, la Federación Médica del Interior (FEMI), la Facultad de Medicina de la Universidad de la República y el Congreso de Intendentes, con el fin de que, paulatinamente, pueda ser solucionado este gran tema de la salud para los habitantes del interior de los departamentos.

 

ING. AGRIM. DAVID DOTI

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