UBICACIÒN CÀRCEL DEPARTAMENTAL.-

Como ciudadano queremos plantear una preocupante situación que viven los vecinos de una amplia zona del sureste de la ciudad capital del departamento de Paysandú, como consecuencia del emplazamiento de la Cárcel Departamental. Como todo establecimiento carcelario, cuando comenzó a planificarse, hace más de 40 años, se eligió un lugar en la zona de quintas, aprovechando un amplio predio estatal del entonces Consejo del Niño, en una zona de muy baja densidad de población, que parecía muy apropiada para tal fin. Desde aquella época hasta la fecha, la población de la ciudad ha tenido un notorio crecimiento, lo que ha llevado a que se extendiera el desarrollo urbano, mediante la construcción de una importante cantidad de viviendas, tanto individuales como conjuntos habitacionales (IC 13, IC 15, IC 19, IC 20, IC 23, IC 47, MEVIR urbano, Cooperativa El Techo, I 5, I 8, I 9, Lomas de Arana), muchas de ellas financiadas por organismos del propio Estado, así como se incorporaron los distintos servicios. La realidad actual, nos muestra un establecimiento carcelario que ha sido rodeado por la urbanización la que, en especial, por el lado oeste, se encuentra a muy pocos metros del edificio; el que no cuenta ni por el oeste ni por el sur, con una franja de seguridad que permita cumplir con mayor eficacia las tareas de vigilancia y que establezca un razonable aislamiento de la vida carcelaria, respecto a la que se desarrolla en un barrio residencial. A esa situación, agregamos que la población carcelaria ha ido cambiando de perfil y, que en los 40 años transcurridos, se ha podido constatar un notorio aumento de la peligrosidad de los internos, al extremo de que muchos de ellos desprecian hasta su propia vida, generando situaciones de amotinamiento o de fugas. Esta realidad implica la necesidad de que las autoridades deben dar rápida respuesta, ante tales actos, mediante la implementación de operativos, para controlar y sofocar los amotinamientos, así como, operativos de cierre de zonas, para detener a los evadidos. Fácil es deducir que quienes habitan en los alrededores sufren la permanente preocupación de verse involucrados en dichos operativos, cuando no, de verse involucrados como actores inocentes e involuntarios en hechos donde, dada la peligrosidad de los internos fugados, puede estar en riesgo su integridad física y hasta su propia vida. En otro aspecto, ese crecimiento de la población no se ha visto acompañado de la creación de escuelas o liceos que permitan atender la demanda de locales de enseñanza, en especial de un liceo. El más cercano, se encuentra a 22 cuadras del establecimiento carcelario, que es centro de una amplia zona poblada, con un radio de más de 12 cuadras, lo que significa que quienes se encuentran en el extremo de la zona, están a más de 34 cuadras del liceo más cercano, con el agravante de que no cuentan con un servicio de transporte urbano adecuado. La distancia entre los actuales liceos es de 15 a 20 cuadras, por lo que la máxima distancia que recorren los alumnos es de 10 cuadras. Por lo expuesto, consideramos que debería encararse el traslado del establecimiento carcelario hacia un predio suburbano o rural, que cumpla con los requisitos necesarios de seguridad, que se encuentre ubicado en una zona de baja densidad de población, en la que, no se prevea que en un mediano plazo, pueda verse rodeado por la urbanización. Este planteo, sin dudas, implicaría una nueva construcción, acorde a las nuevas técnicas carcelarias y a la misión que debe cumplir. Reconocemos que significaría una importante inversión pero, si tenemos en cuenta la necesidad del barrio de contar con un nuevo local liceal, que se encuentre a corta distancia de los domicilios de los alumnos y que, a su vez, permita disminuir el elevado número de estudiantes que actualmente conforma los grupos, entendemos que el edificio carcelario podría reciclarse para convertirse en un amplio y cómodo centro de enseñanza, lo que sin dudas se lograría a un costo bastante inferior al de una nueva construcción. Entendemos que esta solución permitiría resolver dos situaciones que deberían ser consideradas de primera prioridad. 


Ing.Agrim.David DOTI

-PAYSANDÚ-
Soriano y Dr. Felippone – Covisan 3 casa 14
TEL. +72 353 54

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