LIBERATORE DEI DUE MONDI

(Publicado en “Perfil Info).-

En estos días pasaron por algunas jornadas, en la ciudad de Guichón (su entorno) y algunos sitios de interés departamentales como la Cascada del Río Queguay, al Oeste del puente sobre ruta Nº 3, integrantes de la productora italiana N!03 ( Enne Zero Tre), apoyados por el productor local Diego Pavese.

 Los técnicos y realizadores Cinzia Risso, Fabia Molteni, Stefano Slocovich y Federico Ambrosi, integrantes de la mencionada productora, de Milán, Italia, apoyados por Diego Pavese, estudiante de la Escuela Nacional de Cine, fotógrafo y productor local, como organizador de la logística en esta tarea, recorren en este momento nuestro país, registrando imágenes de sitios que recrean lugares y paisajes, registrados en crónicas llevadas por Giuseppe Garibaldi.

Estos registros son utilizados para la realización de cortos documentales, con la superposición del relato en off (técnicamente se llaman video instalaciones) con la descripción del propio personaje, a los efectos de ser exhibidos entre otros lugares en el Museo de Garibaldi, en la isla de Caprera, próxima a Cerdeña (Italia).

Estas cuatro jornadas de intenso trabajo para el equipo técnico y los productores, que aprovecharon cronológicamente cada minuto de sol disponible, visitaron algunos sectores medios del Río Queguay, la zona de la Calzada de Andrés Pérez, la laguna del Amarillo, los humedales de Rincón de Pérez y  la cascada del Río Queguay. Los registros incluyen campos naturales, montes, ríos y bañados, todos registrados en las relatorías del personaje en los años que su vida transcurrió en la región.  Esta actividad fue facilitada localmente por el servicio de guías se Safariaventura, organización guichonense que los llevó con precisión a los sitios de interés requeridos, además de contar con el apoyo de los propietarios y encargados de los predios que facilitaron los accesos a los mismos.

El recorrido por nuestro país incluye una visita puntual por la zona del Rio Uruguay próxima a  San Javier, departamento de Río Negro y continuará por las costas de rocha y los bañados próximas a los mismos.

Desde perfilinfo  nos interesa  rescatar algunos aspectos de esta actividad, sobre todo el  trabajo y el destino final de dicho producto, y las formas posibles de agregar valor cultural e histórico, no solo al acerbo en este caso italiano, sino ya definitivamente turístico, la forma de rescatar elementos de valor en este caso del pasado nacional, mostrarlo públicamente pero sobre todo transformado en un producto que genera empleos, riqueza y variedad a las posibles propuestas de esparcimiento basadas en productos de naturaleza

A nuestros lectores simplemente como información adicional o para aquellos que descubren al personaje Giuseppe Garibaldi, nacido en Niza, en 1807 y fallecido en Caprera, Italia, 1882) Militar y político italiano. Durante su juventud siguió los pasos de su padre, un marino de origen genovés, y estuvo embarcado durante más de diez años. En 1832 consiguió el título de capitán de buques mercantes. Mientras trabajaba al servicio de la marina sarda, tomó parte en un motín republicano en el Piamonte que resultó fallido. Si bien pudo escapar, fue condenado al exilio. Por aquel entonces había entrado en contacto con la obra de Giuseppe Mazzini, el gran profeta del nacionalismo italiano, y la del socialista francés Saint-Simon.

Entre 1836 y 1848 vivió en Sudamérica, donde participó en varios acontecimientos bélicos, siempre al lado de quienes combatían por la libertad o la independencia. En 1836 intervino voluntariamente como capitán de barco en la fracasada insurrección secesionista de la república brasileña de Rio Grande do Sul y en 1842 fue nombrado capitán de la flota uruguaya en su lucha contra  Juan Manuel de Rosas. Al año siguiente, durante la defensa de Montevideo, organizó una legión militar italiana, cuyos miembros fueron los primeros «camisas rojas».

Noticias de su buen hacer como militar y estratega llegaron hasta Europa, adonde regresó en 1848 para luchar en Lombardía contra el ejército austriaco y dar un primer paso hacia la unificación de Italia, que fue su objetivo durante las tres siguientes décadas. Su intento de hacer retroceder a los austriacos no prosperó y debió refugiarse primero en Suiza y posteriormente en Niza.

A finales de 1848, sin embargo, el papa Pío IX, temeroso de las fuerzas liberales, abandonó Roma, adonde se dirigió Garibaldi junto a un grupo de voluntarios. En febrero de 1849 fue elegido diputado republicano en la asamblea constituyente, ante la cual defendió que Roma debía convertirse en una república independiente. En abril, se enfrentó a un ejército francés que intentaba restablecer la autoridad papal, y lo propio hizo en mayo ante un ejército napolitano. Si bien no tenía opción alguna de evitar la caída de la ciudad, su lucha se convirtió en uno de los más épicos y recordados pasajes del Risorgimiento.

El 1 de julio, Roma fue finalmente asaltada, y Garibaldi y sus hombres se refugiaron en el territorio neutral de San Marino. Condenado por segunda vez al exilio, residió en Tánger, Staten Island (Nueva York) y Perú, donde regresó a su antiguo oficio de capitán de buque mercante. En 1854, Cavour, el primer ministro piamontés, creyó que si le permitía volver a Italia, Garibaldi se alejaría del republicano Mazzini. Para ello, le concedió el mando de las fuerzas piamontesas en lucha con las austriacas. Venció en Varese y Como, ambas en mayo de 1859, y entró en Brescia al mes siguiente, con lo cual el Reino de Lombardía se apropió del Piamonte. Conseguida la paz en el norte del país, Garibaldi se dirigió a Italia central. Víctor Manuel II, rey piamontés, dio al principio su apoyo a un ataque contra los territorios papales, pero a última hora le pareció demasiado peligroso y le obligó a abandonar el proyecto.

Garibaldi aceptó la renuncia y se mantuvo fiel, pero la cesión de Niza y Saboya a Francia por parte de Cavour y Víctor Manuel le pareció un acto de traición y decidió actuar por su cuenta. Como por el norte un acuerdo era imposible, decidió forzar la unificación conquistando el Reino de Nápoles, bajo soberanía borbónica. En mayo de 1860, al frente de un ejército de un millar de hombres (la expedición de los mil o de los «camisas rojas»), se apoderó de Sicilia y en septiembre entró en Nápoles, que cedió a Víctor Manuel II.

En 1861 se proclamó el nuevo Reino de Italia, pero desde sus inicios Garibaldi se mantuvo en la oposición, pues Roma continuaba siendo ciudad papal. Con la consigna de «Roma o la muerte», intentó durante años luchar contra el poder pontificio, sin demasiado éxito, hasta que en 1862, en la batalla de Aspromonte, cayó herido y fue hecho prisionero. Tras ser amnistiado, pasó a presidir el Comité Central Unitario Italiano y ofreció sus servicios a Francia. Fue elegido diputado para la Asamblea de Burdeos (1871) y diputado al Parlamento italiano (1875), el cual pocos años antes de su muerte le asignó una pensión vitalicia por los servicios prestados. (fuente biografías y vidas)

Traemos de www.garibaldiuruguay.org el siguiente relato, para vuestro disfrute y para comprobar la cercanía geográfica, de las recorridas de este enigmático personaje histórico.

Batalla de San Antonio:

El 8 de febrero de 1846 Giuseppe Garibaldi, al   servicio de la república, obtuvo un destacado triunfo militar sobre las   fuerzas oribistas que estaban bajo el mando del general Servando Gómez,   veterano militar de la independencia a cuyas órdenes servían un grupo de   jefes rosistas argentinos, entre ellos el coronel Cesareo Domínguez,   comandante del batallón Patricios de Buenos Aires, el coronel Nicolás   Granada, el teniente coronel Lucas Píriz, etc.
Con Garibaldi estaban el coronel Bernardino Baez; jefe de las fuerzas de   caballería y la Legión Italiana compuesta de 4   compañías.
Servando Gómez pudo tener 1200 hombres de los cuales unos 250 infantes, al   entrar en lucha cantidad muy superior a las reunidas por el italiano.
La inferioridad numérica del ejército al mando de Giuseppe Garibaldi se   compensaba por la excelente calidad de la Legión Italiana según   se comprobó en una prolongada resistencia de casi doce horas.
La batalla que tuvo comienzo a medio día duró hasta las doce de la noche, sin   que Gómez pudiese quebrantar las líneas de Garibaldi, no obstante las   reiteradas y valientes cargas traídas hasta la llamada Tapera de Don   Venancio, restos de un saladero de cueros existente en las cercanías del   arroyo San Antonio Chico, próximo a Salto – Uruguay – donde se atrincheraron   las compañías de la Legión Italiana, al amparo de unas paredes   viejas y unas maderas a pique existentes en el lugar.
La batalla tuvo dos fases; en la primera de las cuales la caballería de   Garibaldi comandada por Baez y la de Servando Gómez se entreveraron a lanza.   En la segunda la Legión Italiana, abandonado el campo por los   jinetes compañeros, hubo de sostener el choque sin más auxilio que el de una   veintena de bravos criollos de caballería que, desmontados se añadieron a la   defensa, combatiendo a la par de los disciplinados Infantes garibaldinos.

y al final………

Las pérdidas de los vencedores probablemente   alcanzaron a un centenar de hombres fuera de combate entre los muertos y los   muchos heridos.
Garibaldi volvió a Salto bordeando el río Uruguay a través del monte espeso y   con su columna en perfecto orden, siempre combatiendo al enemigo. Anita se   desempeñó como enfermera atendiendo a los heridos de la batalla.

Sólo a los catorce días de reñida la batalla, se tuvo   en la sitiada Montevideo la noticia del triunfo sin dudas memorable para   cualquier época y lugar.
Fue el domingo de Carnaval de 1846, muy entrada la noche cuando,   presumiblemente por vía fluvial, se conoció por el gobierno la buena nueva.
Rebosante de orgullo, decía Garibaldi en el parte: “Yo no cambiaria mi condición de Legionario por todo el   mundo lleno de oro”.
El lunes por la mañana un boletín extraordinario del “Comercio del   Plata”, difundió entre el público los detalles del combate, que, según   palabras de Florencio Varela, director del diario, configuraba tal vez el más   hermoso hecho de armas, ofrecido durante aquella guerra en el suelo de la   república.
“Resistirse y salvarse, habría sido ya muchísimo, pero agregar a eso la   derrota del enemigo la derrota sin rebajar un ápice de lo que la palabra   significa- es realmente un hecho de los que recoge con interés la historia   militar”.
Antes que en la sitiada y aislada Montevideo del resto del país, por los   ejércitos al mando de Oribe – con base en el Cerrito – tuvieron los   sitiadores conocimientos de lo acontecido ciento veinte leguas al norte.
En inmediata y constante comunicación con el interior de la república era   natural que los jadeantes chasques se hubieran anticipado y que en   consecuencia el día 18 de febrero apareciese en el órgano oficial de Oribe el   primer parte del general Servando Gómez, fechado el 8 de febrero en el campo   de la Victoria de San Antonio del Uruguay por demás contradictorios.
Ni este parte ni el que la siguió expedido en Dayman el 14 de febrero y ambos   dirigidos al Excmo. Señor Presidente de la República, General en jefe del   Ejército Unido Libertador de argentinos y orientales Brigadier General Don   Manuel Oribe, ninguno de esos partes, pasa de la categoría de documentos   falaces.
Pretende el General Gómez hacerse pasar por vencedor y con tales fines hace   una narración de hechos conforme a sus intereses, y para respaldo de sus   mentiras se incluyen – en el periódico de Oribe – varias cartas de jefes   participantes de la batalla, escritas en denigrante estilo y coincidentes con   las inexactitudes arbitrarias de Servando Gómez. Transcribimos los párrafos   finales de unas de las cartas enviadas como confirmación de la supuesta mala   información:
“El salvaje pirata Garibaldi se ha librado apenas de quedar tendido como   los más de sus soldados, habiendo logrado por la noche refugiarse en el Salto   con muy pocos gringos que lograron salvarse de nuestra persecución”.
Triunfo indudable del ejército al mando de Giuseppe Caribaldi, el carácter   vencedor que se atribuye Servando Gómez toca el imite de lo ridículo.
Antonio Díaz, historiador de filiación opuesta a Garibaldi, después de   proceder al examen de los elementos de juicio que tuvo por delante, juzga la   Batalla de  conocida como de San   Antonio en los siguientes términos:
“La imprevisión del General Gómez proporcionó a Garibaldi la ocasión de   lucirse en un hecho que puede considerarse efectivamente como uno de los más gloriosos de la carrera militar de este   hombre – Giuseppe Garibaldi – en las Repúblicas del Río de la Plata”.

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