Carnaval y entierro con sello propio.-

100_0086 Carnaval 2013.- CarrozaLa representación de nuestro “entierro de carnaval” debería de conservar los elementos principales que lo hace “distinto” a otros entierros aunque el fin sea el mismo.- ¿Cómo logra Guichòn marcar “diferencia” con otros entierros que se celebran en distintas partes del mundo?.- Nos atrevemos a afirmar que, la forma de “enterrar el carnaval en Guichòn”, es copia de otras representaciones “con sello propio y actos únicos”, como por ejemplo “el enterrador” con la carretilla cargada de herramientas abriendo la marcha hacia al campo santo.

El campo santero en su definición, es quien cuida el cementerio y por lo tanto es  el que ordena “el entierro” , figura fundamental en la representación funeraria.-

Guichòn en su historia contó con un primer cementerio en el hoy llamado “Cerro Colorado”, un lugar cercano a “La Estancia Vieja” (Palma Sola) y sirvió los primeros quince años de la naciente población para “enterrar”  sus muertos.- En un carro de pértigo abierto, tirado por un manso burro era el encargado de trasladar el cajón por un sinuoso camino de la cuchilla de Haèdo  hasta el cerro de los Indios (después llamado Colorado), al oeste de Guichòn a unas 20 cuadras de la Palma Sola.- La sociedad de amigos de la Iglesia de Guichòn, en los inicios de Guichòn, se encargó de lograr en donación con la familia fundadora una manzana en las afuera de la ciudad  destinada cementerio.- A fines del año 1908 se comienza con el traslado de restos del Cementerio de los Indios al nuevo campo santo.-

Todos estos antecedentes dan base a los primeros entierros de carnaval, ya que éstos no son ni más ni menos que una parodia de un cortejo fúnebre de la época  con la finalidad de “enterrar” simbólicamente el carnaval hasta el año próximo.- En varios carnavales hasta se usó un carro de pértigo y un manso burro para trasladar el cajón.-

La representación  de todos los actores de “un entierro” son fundamentales : El Enterrador, Cura, viuda y familiares, lloronas y un solo elemento interaccionando con el público, la muerte en su  papel de constante búsqueda.-

El entorno de actuación -por lo tanto-,  debe de ser de dolor, no de fiesta como observábamos, ya que  el cortejo fúnebre es el “final” y por lo tanto no puede integrarse al desfile de conjuntos, bailando al ritmo carnavalero.-

Esta costumbre de “enterrar el carnaval en Guichon” es propia de lugar y es por ello que la parodia debe de conservar cierto orden para el público pueda apreciar ciertos detalles que son fundamentales y que surgen del ingenio popular sin salirse de su cometido.-

Observamos que año a año se confunde la representación del “Entierro” con una procesión, o el de una  comparsa o agrupación.- Eso lógicamente le quita representatividad tradicional, con pérdida de identidad.- Una agrupación lubola sin sus elementos principales, pasa a ser un rejuntado de tambores… lo mismo ocurre con esta representación tradicional de la mayor fiesta guichonense.-

Si tomáramos el entierro como un elemento propio de la mayor fiesta popular que se celebra en Guichòn, estaríamos afianzando nuestra propia identidad y por cierto un hecho tradicional con sello  propio.-

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *