Se puede, vaya que si se puede.

PedrobordaberryMuchas veces desconocemos la potencialidad que tenemos.
Nos ponemos de antemano límites o topes que no son los nuestros.

Como en el clásico cuento del niño y el elefante del circo. El que relata que un niño llega al circo y ve a un enorme elefante atado con una fina soga a un palito apenas clavado en la tierra.
El niño le pregunta al padre como es posible que una cuerdita y un palito pueden tener atado a un animal tan grande. Ante la falta de explicación, el padre traslada la pregunta a un cuidador del animal que estaba en el lugar.
Éste explica al niño que es sencillo. Cuando el elefante es pequeño, lo atan fuertemente a un poste. Este durante varios días tira y tira para liberarse, pero no lo logra. Una vez que se da cuenta que no puede liberarse, nunca más lo intenta por lo que alcanza con sujetarlo con cualquier cosa.
Esta sujetado en su mente, no en su fuerza.
En los últimos tiempos nuestro Partido, el Colorado, ha dado muestras de fortalezas y potencialidades enormes.
Empezó con esa maravillosa gesta que fue la recolección de firmas para Vivir en Paz y con Seguridad. En once meses se recogieron, junto con el apoyo de un sector de otro Partido, 370 mil firmas.
Una muestra de militancia pero sobre todo de posibilidad de lograr cosas importantes en la que muy pocos creían.
El año pasado, en Noviembre, celebramos la tercera elección juvenil interna en el Partido.  Se eligieron 100 convencionales nacionales que luego designaron los dos miembros jóvenes que con voz y voto integran el Comité Ejecutivo Nacional del Partido.
En dicha elección votaron 50 mil cuatrocientos jóvenes, en lo que fue la elección juvenil con mayor cantidad de participantes de la historia. Los cien convencionales celebraron una elección de segundo grado en la que votó el 100%.
Otra muestra de vitalidad y participación enorme de la vida interna del Partido.
Hace dos semanas la Convención Nacional del Partido se reunión para discutir la posibilidad de un Acuerdo por Montevideo.
La altísima participación posibilitó un debate duro, pero franco, leal e intenso. Un intercambio por todo lo alto de posiciones que se defendieron con pasión.
A la semana, se convocó a los 602 convencionales de todo el país a decidir con su voto soberano la cuestión.
Era un día de lluvia, tormenta y alertas. Los ríos y arroyos estaban crecidos. Varios debían recorrer muchos quilómetros para poder votar.
Pese a los inconvenientes participó el 93% de los habilitados para sufragar. Un récord para las decisiones de la convención.
Macarena, una convencional joven de Rocha, me contó que, ese Sábado, con lluvia y en ómnibus, recorrió los casi 100 quilómetros que separan la ciudad de Lazcano, donde vive, de la capital departamental para votar.
Estos hechos dan prueba de un músculo militante y de participación interna casi únicos en el país.
Los jóvenes como Macarena, o los 560 convencionales que votaron en la Convención del Sábado pasado, los 50.400 que lo hicieron en las elecciones juveniles y los  cientos de militantes que recogieron las 370 mil firmas en tan sólo once meses, nos mostraron las enormes posibilidades que tenemos.
Estoy convencido que como el elefante apenas sujetado a un palito clavado en el piso, tenemos la posibilidad de tirar de la cuerda y caminar hacia el futuro.
La limitación para alcanzar lo que vamos a alcanzar el próximo año, está más en nuestra mente que en la realidad.
Por suerte nos hemos dado cuenta a tiempo.

Pedro Bordaberry.-

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