Cuentos de Pueblo: EL CHOLO.-

(Escribe: Arq. Luis Fabre).- Entre los primeros profesionales afincados en el pueblo recién fundado, estaba el Dr. Ángel Olazabal. Su consultorio y vivienda, frente a casa de mis padres, lo hacía inevitablemente ser llamado para toda circunstancia familiar de índole médica, entre las cuales una fue mi llegada al mundo. Esa continuada atención era remunerada anualmente por honorarios fijados por la condición de vecinos más que de pacientes. Lo mismo hacía con medio pueblo y le valió merecidamente, años después de muerto, una mención en el nomenclátor urbano.

En la infancia me quemó las verrugas, enyesó mis fracturas y me hizo lagrimear de dolor con inyecciones de calcio. Ya adolescente, compartí con él y otros adultos, cotidianas partidas de billar en el Bar Martini. Allí sobre el mediodía, farmacéutico, agricultor, empleados, algún jubilado y hasta Felipe, dueño del bar, tomaban un aperitivo mientras jugaban bromeando, a veces por una cerveza. Las chanzas se decían con altura, mediante analogías como el “descarrilamiento” o la “precipitación” de alguno al tirar los “palos” en contra. Estos se  remitían a los accidentes ferroviarios o de aviación, únicas catástrofes cercanas al pueblo en esa época.

Aún muchachitos imberbes, jugábamos por la nuestra hasta que, naturalmente, empezamos a alternar con los mayores tomando confianza. Entre nosotros llamábamos “Cholo” al atildado, circunspecto doctor, sin que él lo supiera. Un mediodía, la partida contra Olazabal y otro veterano se había tornado encarnizada. Y era por la cerveza! Para ganar había que utilizar la conversación e ironía a fin de incomodar al contrario.Pero en la ansiedad por el triunfo, ante una pérdida del doctor se me escapó a viva voz: _¡opa, “Cholito”, te desbarrancaste!  -“No sea atrevido mocoso, yo soy el Dr. Olazabal!”, me dijo enojado dejándome paralizado. No sólo me puso en mi lugar, se puso él para siempre en el suyo. Así es que cada vez que la profesión y adquiridas destrezas me permiten ayudar a alguien sin cobrar honorarios, en mi interior brindo con el pasado: Ésta es por vos, ”Cholito”!!.-

2 comentarios sobre “Cuentos de Pueblo: EL CHOLO.-

  • el mayo 3, 2017 a las 7:29 pm
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    Hola mi nombre es Omar nocetti Olazábal soy médico y el Cholo era mi abuelo,padre de mi madre Martha. Pronto iré por guichon y podré conectarme con gente que lo conoció para poder descubrir más anécdotas Saludos.

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  • el marzo 27, 2017 a las 12:24 pm
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    …mi niñez la viví en calle Trabajo 254 casi Avda Artigas… en la esquina estaba la tienda de la señora de José Dorce, ambas propiedades alquiladas al Dr.Olazabal, que vivía pegado, en el mismo edificio por Avda Artigas.-

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