“EL LOCO DE LOS CHIVOS”.- (Parte 1).-

Relatos reales.-

Quizás a muchos les interese el tema… pero seguramente que  no a todos.-  Ya quedan pocos narradores de hechos reales.-  Testimonios de nuestros mayores que de gurises nos hacían soñar y temer.- Historias de aparecidos, de  fantasmas,  de brujas, de lobizones, el viejo de la bolsa, los gitanos.-  En mis recuerdos hechos apuntes, escuché con gran atención las historias contadas por “abuelita Pele”, narradas con un estilo reposado y un halo invisible de misterio, siempre.- Abuelita “Pele”, en la realidad,  es nuestra bisabuela que murió con 101 años, reiterando a sus familiares que se sentía cansada y que presentía que ya  era tiempo de descansar.-

Fue por aquellos años de mi niñez escolar,  que en la cocina de aquel rancho pequeño, paredes de barro, con techo de zinc herrumbroso,  con el característico olor a humo de paraíso verde,  abuelita “Pele” me contó  una historia que me quedó grabada por siempre y que lógicamente con el tiempo  le he dado forma de narración, sin quitarle la trama fantástica y sencilla de entender.-  —“Tu abuela muchacho es hija de Delfino Riet, comenzaba diciendo, para agregar: —  “Los Riet eran brasileños y fundaron una estancia muy cerca de Guichón, sobre el arroyo Guayabos chico… Fueron los Riet que hicieron negocios con don Teodoro Pedro Luis, antes de la fundación de 1907,  comprándole 400  hectáreas de un padrón mayor de 2.700…Estas tierras,  naturalmente eran “partidas”  por el arroyo Guayabos y luego por las vías férreas y últimamente por la ruta 90.-  Yo cuando muchacha,  trabajé de doméstica en la estancia de los Riet y fue ahí que quedé embarazada de tu abuela.-  Delfino no la quiso reconocer como hija,  tuve que dejar de trabajar y venirme nuevamente a mi rancho en Guichón.- Con los años,  ocurrió en la estancia un hecho desgraciado como increíble y violento. Irineo, hermano de Delfino,  enloqueció y le propinó una gran paliza a su madre, la  que al poco tiempo falleció… dicen que a raíz del despreciable y maldito hecho”.-

“Delfino,  era quien administraba la estancia, por lo que de inmediato “lo hecho como a un perro”… Le dio bastante plata para que se fuera y nunca más volviera a pisar el lugar.- Irineo, que tenía una predilección especial por los chivos, lo primero que hizo fue comprar una majada de cien chivos, los que pastoreaba en la zona.-  Por muchos años anduvo por caminos y establecimientos, solitario y taciturno, por lo que se ganó el mote de “El Loco de los Chivos”…Andrajoso, huidizo,  barbudo, de feo aspecto, gurises y mayores  comenzaron a tenerle miedo y en Guichón se comenzaron a tejer muchas historias y leyendas sobre Irineo.-

“El loco de los chivos”, sin previo aviso,  no se le vio más por la zona.-  Se había ido.-  Mucho después, llegaron noticias que se lo había visto arriando una pequeña “manada de chivos” en la zona fronteriza Rocha- Brasil.-

Pasaron muchos años, hasta que un día se decidió regresar.- Llegó “de andante” y pidió posada en la estancia administrada por su hermano Delfino.- Por aquellos años no se le negaba estadía a nadie y era norma que por una semana tenían comida y un lugar en el galpón de esquila, distante de la casa de familia.-

Pasó una semana y el capataz le dijo que tenía que irse… Irineo, sin salir del galpón le respondió que antes de irse quería hablar con su hermano, Delfino… El capataz en principio no lo podía creer, pero por la sinceridad del andrajoso visitante, fue en busca del patrón y le dijo que en el galpón de “los andantes”,  uno de ellos decía que quería hablar con  su hermano Delfino, reclamando “su parte” como legítimo heredero… Delfino supo de inmediato que el que estaba en el galpón de su estancia era Irineo, por lo que por precaución “se calzó” el 38, empuñando -por las dudas-,  un largo arreador brasileño.- Llegó al galpón y ni bien vio aquella figura andrajosa y vieja,  se dio cuenta que se encontraba nuevamente ante su hermano… Ni siquiera le extendió la mano,  preguntándole serio y seco, ¿qué era lo que quería?.-  Irineo le dijo que “venía a buscar su parte como heredero legítimo”.- No hubieron más palabras  y en dos días Delfino por intermedio de Abogados,  dispuso una abultada suma  de dinero y se la entregó.-  Irineo firmó algunos documentos,  en el cual “reconocía que ya no tenía más nada que reclamar ante la familia”.-   

Con tanta plata en el bolsillo, Irineo compró esta vez una majada de 200 chivos y contrató los servicios del constructor Italiano Roque Pagano  para que le construyera una casa, la más linda y cómoda de todo Guichón.- Luego adquirió una espaciosa propiedad a  María Felicia Frostte,  lindante con el camino a Colonia Juncal y paralelo –en su lado Norte-, con las vías férreas, a pocos metros de la casa de la esposa del fundador de Guichón… Ahí construyó su casa y la habitó por algunos años”.-

(La otra parte de esta historia, quizás  la más jugosa, la ofreceremos en un próximo capítulo).-

(Mianguico. Año 1968).-

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