Aquellos Carnavales.-

 

(Escribe:Arq. Luis Fabre).-  “Si había un evento popular prolongado en el pueblo, ese era el carnaval, cuyo ambiente de fiesta…y amores abarcaba todas las edades. El caliente verano propiciaba encuentros entre poblador@s y foraster@s al influjo del corso nocturno y los bailes. El desfile, encabezado por la Reina, llenaba la 18 de julio. Comenzaba en la Plaza frente a la confitería El Grillo y sus mesas en la vereda, al igual que en La Liga, los bares de Moreira Hnos., Felipe Martini, el de Heinzen y el “Cuesta Abajo”de Jorgito Chuayre sobre el fin de la calle, antes del predio del Ferrocarril.
La “multitud” caminante incluía los cabezudos, las mascaritas y hasta la murga, que hacía actuaciones en plena calle _ “mírala que linda viene, mírala que linda va….la murga Los Calaveras, que ya se va a presentar”. Serpentinas y papelitos fueron sorprendidos por la modernidad al aparecer los juegos de agua. “Guarda el pomo que es de a peso!”, mezcla de arenga y provocación,  pues mojaban a los potenciales clientes y se transformó en un dicho popular por muchos años, pero recién aparecido, el envase era una novedad costosa.
Los vehículos estacionados, que traían familias enteras de los aledaños y más lejos, llenaban las calles laterales, cobijando iniciados romances. Y después del corso, casi sobre la medianoche, la diversión continuaba en los bailes. El salón de la Liga del Trabajo, el quincho de Nacional y el gran espacio al aire libre del Club Obreros Unidos,  se alternaban para recibir la fiel concurrencia de cada uno y la infiel, nosotros, que íbamos a todos.
El último día, se extendía la guerra con agua entre vehículos y vecinos por la avenida Artigas. Pero el entierro del carnaval se prestaba a desfiles insólitos entre los cuales un sepelio con muerto y todo en su cajón – cuando no, el inefable Serapio-,  hicieron historia. Y agrego una anécdota que aunque no puedo acreditar, no imaginé; alguien me la contó… y es  la del “Cheche”  Lacabanne, paseando en su Lincoln de lujo descapotable, cual reinas de alternativa, a las chicas del prostíbulo por 18 de Julio!
Sea como sea, la fiesta pagana para creyentes y laicos era un respiro en el tiempo en que nuestros padres, tíos y abuelos se abstraían de obligaciones. Esta percepción, apreciada con el paso del tiempo me basta- para darle todo el valor a aquellos carnavales”.

 

 

3 comentarios sobre “Aquellos Carnavales.-

  • el septiembre 25, 2017 a las 1:14 pm
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    El querido flaco Fabre suma con su prodigiosa memoria. Evocar los maravillosos carnavales de Guichón será sin dudas un gran éxito.

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  • el junio 20, 2017 a las 11:00 pm
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    Las historias que Luis sobre aquel Guichón que tanto disfrutamos en nuestra niñez y adolescencia reaviva memoria del corazón (porque con los años la otra, la del coco, se va cansando) …
    La publicación de un libro con todos esos recuerdos sería el regalo que Guichón y los y las guichonenses nos merecemos. Que diría el arquitecto??

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  • el abril 11, 2017 a las 6:05 am
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    Qué épocas,qué carnavales!Recordarlos es volver a vivir esos momentos de alegría y de tantos lugares que marcaron nuestra adolescencia y juventud!

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