Batalla de las piedras, 206 años…tango la Cumparsita 100.-

Hoy en nuestra ciudad a la hora 11, autoridades de nuestro gobierno Municipal, instituciones y público habrán de rendir homenaje ante la estatua que perpetúa la figura de José Gervasio Artigas en Plaza Williman.-

Por la noche la Agrupación de Bailes tradicionales “Guyunusa”, auspiciada por el Municipio de Guichón,  organizarán en el salón Auditorio Municipal una velada musical, hora 19, llamada: “Un increíble viaje por el folklore y el Tango” a 206 años del hecho memorable de San Isidro Labrador de Las Piedras, acaecido el 18 de Julio de 1811 y  en el marco de los 100 años del más famoso de todos los tangos: “La Cumparsita”  del autor  uruguayo Gerardo Matos Rodríguez.-

BATALLA DE LAS PIEDRAS.-

La foto que reproduce “guichoninfo.com”, es el famoso óleo sobre tela, sin firma, que comenzó el artista uruguayo Juan Manuel Blanes y que continuó su padre que también se llamaba igual que su hijo.- Se trata de una obra sobre tela -como decíamos-,  con una base de 5,02 metros de base y 2, 85 metros de altura.- Juan Manuel Blanes falleció repentinamente  en 1895 sin haber concluido la obra.- La continuó su padre, que tampoco la alcanzó a finalizar, pues falleció en 1901.-

La fuente de inspiración de Blanes fue el enfrentamiento bélico acaecido el 18 de Mayo de 1811, en las cercanías de la Villa de San Isidro Labrador de Las Piedras, actual ciudad de Las Piedras, localidad situada en el Departamento de Canelones, Uruguay, a unos 20 km de Montevideo. En la obra, se destacan tres personajes:  José Artigas montando su caballo y alzando su sombrero; El sacerdote Valentín Gómez avanzando con la mano extendida y el Capitán José Posadas que entregará su espada como símbolo de la derrota militar. Completan la imagen soldados y paisanos de ambos bandos, heridos y muertos que yacen en el piso y la  figura femenina socorriendo a los caídos.

La Batalla de las piedras fue uno de los hechos bélicos de mayor gravitación en el río de la Plata: Luego de la Revolución de Mayo de 1810 en Buenos Aires, las autoridades españolas trasladaron su sede a Montevideo y Francisco Javier de Elío asumió como Virrey. El 28 de febrero de 1811 comenzó el alzamiento revolucionario en la Banda Oriental, con el Grito de Asencio, luego del cual los patriotas obtuvieron sucesivos éxitos militares que les permitieron controlar la mayoría del territorio. En mayo comienza a estrecharse el cerco sobre la capital. Las tropas de José Artigas se instalan el día 12 en la Villa de Nuestra Señora de Guadalupe de los Canelones, actual ciudad de Canelones. En Montevideo Elío designa al Capitán Posadas como jefe de sus fuerzas, que pasan a concentrarse en las cercanías del Arroyo de Las Piedras, con el propósito de proveer de ganado y víveres a la ciudad y de establecer una línea de defensa ante un ataque revolucionario. Los días previos a la batalla fueron copiosamente lluviosos. Las fuerzas artiguistas asediaban intentando impedir el aprovisionamiento de la capital. El jueves 16, una columna realista saquea la estancia del padre de Artigas en el Sauce y se enfrenta con su hermano Manuel Francisco Artigas que iba a sumarse al campamento de Canelones. Artigas mueve su ejército hacia el Sauce, acampando el viernes 17 en las nacientes del Arroyo Canelón Chico, ya que las fuertes lluvias desaconsejaron proseguir la marcha.

CLEMENCIA PARA LOS VENCIDOS!!.- 

El sábado 18 amaneció sin lluvias. Artigas había reunido poco más de 400 infantes y 600 jinetes, que en general eran paisanos, muchos de ellos apenas armados con lanzas. Posadas tenía un ejército de más de 1.200 soldados, equipados con fusiles y disponía de varias piezas de artillería provenientes de los barcos españoles. A las 9.00 de la mañana los realistas en Las Piedras comenzaron a concentrar sus tropas y avanzaron hacia el campamento artiguista, produciéndose escaramuzas. Artigas ordena la movilización, a lo que los realistas responden con un rápido repliegue para situarse en un punto alto del terreno. Sobre las 11.30 comienza la batalla. Artigas envía una columna de caballería, al mando de Antonio Pérez. Apenas reciben fuego, emprenden la retirada. Los realistas intentan darles alcance, abandonando parcialmente su posición ventajosa. La infantería y un grupo de caballería patriota se movilizan al mando del Teniente Eusebio Valdenegro, Artigas dirige otra unidad de caballería y una tercer unidad comandada por Manuel Francisco Artigas se dirige a cortar la retaguardia del enemigo. La artillería realista abre fuego y avanza su infantería, que es enfrentada por los patriotas, con menor número y capacidad de fuego. La intensidad del combate aumentó. La constancia y el orden del fuego patriota obligó a los realistas a abandonar varias piezas de artillería y retroceder con rumbo a Las Piedras. En esa circunstancia Artigas ordena la carga de las caballerías por los flancos y la retaguardia, encerrando al enemigo, que luego de una dura resistencia de más de una hora, termina por rendirse a la puesta del sol. Durante la batalla muchas tropas realistas cambiaron de bando y otras desertaron. Los partes de la época indicaron que los orientales tuvieron 11 muertos y 28 heridos, mientras las milicias de Posadas tuvieron 97 muertos, 61 heridos y 482 prisioneros. Contra las costumbres militares, Artigas no humilló a Posadas haciendo que entregara su espada para quebrarla en su presencia. El jefe oriental, en cambio, hizo recoger el arma por el sacerdote Valentín Gómez y se le atribuye la frase “Clemencia para los vencidos, curad a los heridos”. La victoria resultó de gran estímulo para la Junta de Buenos Aires y toda la causa revolucionaria, que venía de sufrir importantes derrotas en varios frentes. Los oficiales vencedores son ascendidos, recibiendo Artigas el grado de Coronel,  afianzando también su liderazgo en la Banda Oriental.

 

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