El campo que conocí.-

( Arq. Luis Fabre García).- Nací en un pueblo pequeño del interior profundo. Así que mis primeras salidas de vacaciones fueron al campo! Antes de cumplir los siete me subían al motocar que giraba en Algorta y ponía rumbo a Fray Bentos donde mi abuelo, agrónomo jubilado, me enseñó a hacer la quinta en el fondo de su casa y me llevó a pescar al puerto del Anglo. Pero la mayor experiencia fue con Andrés Sluzar, después tío político.

Tenía una quinta en una chacra cercana donde hacía el ciclo completo; sembraba, regaba, cosechaba y llevaba a la ciudad frutas y verduras que vendía casa por casa! Un verano a pleno sol le ayudé a levantar nabos, lavarlos y encajonarlos y en una sola tarde aprendí a respetar el trabajo en el campo. Comparando, la mañana siguiente, el recorrer el empedrado urbano bajando y subiendo del carro con llanta metálica, valga la expresión, era una “papa”.

En el campo.-

También iba a la estancia de mi tío Miguel, en Tambores. Era criador ovino y con su numerosa prole allí vivían. Del pueblo traían algunos víveres secos, incluida la infaltable galleta de campaña. Lo demás se producía en el campo. Gallinas, patos, pavos, conejos, hortalizas y frutas silvestres o plantadas, conformaban una variada dieta que se completaba con los lácteos de varias lecheras. Claro que había que trabajar! Dar de comer a los animales domésticos, incluidos los perros, cuidar la quinta, regar, traer y llevar las vacas para ordeñar. Carnear para consumo. Lavar ropa y vajilla, planchar, cortar leña y prender cocina y estufa. Pintar. Todo agregado al trabajo de la producción; recorrer, curar, juntar, contar, bañar y tropear culminaban en la zafra anual de la esquila con varios días de trajín intenso en que el galpón se llenaba de trabajadores y lana embolsada. Se agregaba en ocasiones la doma o la yerra: impresionantes demostraciones de fuerza, destreza y coraje que admiro desde entonces.

En el pueblo.- 

En Guichón, rodeados del mismo y sus habitantes, no había distingos entre la ciudad y el campo. Ni entre sus trabajadores y nuestros padres, ni entre sus hijos y nosotros, compañeros en escuela y liceo. Los hacendados colaboraban con las instituciones del pueblo, algunos participaban en las Comisiones junto a los pobladores e incluso invitaban a enormes almuerzos el día de remate anual de su producción animal. Los estancieros iban a la Feria ganadera a comprar y vender, participar del mercado y compartir noticias y saberes. Crearon su propia asociación que llamaron Liga del Trabajo en cuya sede y local de feria se trabajaba por sus intereses. Sólo comencé a notar algunas diferencias algunos años después. Conocí a pocos estancieros en las tardecitas donde cargábamos en el camión y viajábamos de noche, animales para el frigorífico o alguna feria. Peones y capataz trabajaban hasta tarde, donde compartíamos el austero fogón antes de partir y madrugar para realizar tareas que había conocido de chico. Pocos vivían con la familia. Casi todos en elementales habitaciones compartidas. Pocos habían ido a la escuela. De vez en cuando pocos iban al pueblo. Poco ganaban.

“El campo alimenta al país”

¿De qué otro lugar que su propia tierra puede alimentarse un País? Salvo que la tierra no sea del mismo. En esa premisa está basada la afirmación y su demagogia: la tierra no es de todos y mucha, siquiera de los uruguayos.

“El país vive del campo”

El argumento es que las mayores cifras de exportaciones siguen siendo las de productos derivados de la tierra. Pero no son los únicos bienes producidos ni los de mayor valor agregado. Tampoco las que producen más derrame en la sociedad. 

“La ciudad no quiere al campo”

Entonces con quién se llenan los eventos tales como festivales folclóricos, domas, carreras de caballos y raid hípicos? Cómo es que todos los años miles de ciudadanos capitalinos, además de los paisanos venidos del resto del país, acuden al predio del Prado pagando a  la Asociación Rural para  poder ver actividades camperas y los magníficos (y valiosos) animales?.

“El gobierno es  contrincante del campo”

En una  historia lejana se enfrentaron Blancos desde el campo y Colorados desde la ciudad. De la  reconciliación de esas cruentas luchas nació el Uruguay moderno. Remitirse a la misma no sólo es actualmente falso. Es renegar de nuestra convivencia  respetuosa y pacífica.

“El campo somos todos”

El campo a escala del sustento familiar con  trabajo humano, nada tiene que ver con las grandes extensiones de cría y engorde con pasturas naturales, ni las de siembra tercerizada de soja o forestación, y mucho menos, las arrendadas para pastoreo.

¿Es involuntario  o intencional  usar estos mitos  y definiciones  ya perimidas? En el afán de juntar, se suman novillos con lechugas, ovejas con zanahorias. Como si mil hectáreas fueran igual a diez. En el afán de llevar agua para el molino  ideológico se suman arrendatarios con arrendadores, empresarios con dependientes,  intermediarios con camioneros y hasta patrones con peones. No son  lo mismo.

Un comentario sobre “El campo que conocí.-

  • el abril 17, 2018 a las 4:30 pm
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    La administración de los bienes escasos,conforman el estudio de la economía,es decir que los hombres y la sociedad en su conjunto terminan por elegir,con dinero,o sin él,el empleo de esos recursos siempres escasos,el fin que podrían tener-muy diversos para producir diversos bienes y distribuirlos para su consumo,presente o futuro entre las diversas personas o grupos que componen la sociedad.-
    Se analizaran sus costos y beneficios- derivados de la mejora de los patrones de distribución de los recursos.-Cayó el muro de Berlín.cuanto le costó al sector Occidental unificar Alemania-es decir-cuanto le costó a cada alemán occidental vía impuestos propender a la igualdad de los germanos ???.-Aquí por Agraciada hay pintadas,pidiendo el fin al sistema Agroexportador.-Me dió un ataque de risa-Que proponen a cambio para sostener a los cientos de miles de empleados públicos.-Tal vez Abdala ya tenga en carpeta las medidas para pagar la Jubilaciones,Pensiones y sobre todo a los que habitan ese mamotreto construido fuera de contexto que se llama Palacio de la Leyes .-Esto es CAPITALISMO.y al que no quiera que se aguante.Que no nos pase lo de Brasil donde enseguida surgió la reacción : Mi general : Tengo la espada al lado,la silla equipada,el caballo listo y aguardo sus ordenes.-Por citar algunos de los más potables .- Un abrazo .-Jorge Rafael Pauletti .-

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