Insecticida biológico

(Fuente: Producción Nacional).- Desde 1990, la estación experimental del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria en Las Brujas investiga cómo desarrollar alternativas biológicas para evitar el uso de insecticidas químicos en el control de esta plaga en las plantaciones de tomate de invernáculo.

Dichas investigaciones permitieron encontrar un hongo nativo, inocuo para el ser humano, que invade al insecto y lo elimina.

En el 2005, INIA firmó un convenio de vinculación tecnológica con la empresa “LAGE y compañía” para desarrollar el primer insecticida biológico producido en Uruguay, que lleva la marca Lecafol.

La empresa, fundada en 1951,  se acercó al Instituto buscando un acuerdo de trabajo conjunto al conocer los programas de INIA para el control de plagas con insecticidas de síntesis biológica.

Este programa de Producción Nacional – Una mirada al Uruguay que trabaja en tevé Ciudad indaga sobre el proceso de investigación que desarrolló el INIA que detectó y logró aislar el hongo entomopatógeno; y sobre el trabajo de la empresa Lage que permitió transformar a ese hongo en un producto comercializable y autorizado para su venta.

Concretamente, a mediados de 2013, la Dirección General de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca autorizó la venta del Lecafol, convirtiéndose así en el primer plaguicida biológico de producción cien por ciento nacional que se comercializa en el mercado.

Según informó el gerente de Vinculación Tecnológica del INIA, Miguel Sierra, a Producción Nacional el Instituto obtendrá regalías de acuerdo a las ventas que la empresa realice. “Somos parte del riesgo y de los desafíos junto a la empresa”, señaló.

Un comentario sobre “Insecticida biológico

  • el abril 16, 2018 a las 10:20 pm
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    En cuanto incremento el PBI uruguayo este biopesticida? Se deduce de este articulo que el biopesticida esta en el mercado y siendo usado por productores rurales. Esto es así o solo cortina de humo mediática ? Los contribuyentes estamos ansiosos por ver el incremento del PBI resultante de la ciencia que financiamos.

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