“URUGUAYA”: ANÉCDOTAS INTERESANTES DE CONTAR.-

Rememorar recuerdos de la otrora Colonia “Uruguaya” en su fundación, década de los 40, podríamos decir que “pasó de todo”… de acuerdo a los recuerdos contados por aquellos sacrificados colonos que vinieron “del sur”.- Eran años de escasa como sacrificada tarea agropecuaria.- Años donde  la presencia de tantas familias  en la región,  “revoluciona” la economía comercial de Guichón.- “Por tierra” o en ferrocarril,  fueron llegando familias proveniente de los departamentos de San José, Flores y Soriano… Su destino colonizar el feudo de Rincón de Pérez (Estancia “El Rincón”) de gran extensión, por aquel entonces abandonado.-

De lo que narramos, muchos datos lo hemos obtenido de boca de aquellos colonos o de sus hijos…Es que han pasado muchos años…casi ochenta.-

Según cuentan pobladores de Guichón, la llegada de tanta gente fue un gran “impacto” para los vecinos del naciente pueblo.-  Llegaban familias enteras con mudanzas en  grandes carros tirados por seis y siete caballos”, haciendo referencia que:  “Aquellos canarios de “cachetes rosados y anchas bombachas” (juertes como tabaco´e pito), parados en los pescantes, azuzando “al cadenero” con largos azotes”, fue todo un espectáculo… El ruido era infernal con cada llegada de aquellos inmensos carros “en bajada” por el ex-camino real (hoy Avenida Artigas), donde hasta el piso se movía “retumbando,  como si “el mundo se viniera abajo”.-
Según nos contaban comerciantes de la época: “Compraban todo “al por mayor”, telas en piezas, alimentos envasados en bolsas o en barricas  -sobretodo artículos no perecederos, yerba, azúcar, fideos, harina… -, muchas veces solicitando artículos que ni los mismos comerciantes de Guichón conocían, caso del gofio, o los condimentos para la faena de chanchos… Arrasaban con todo!!, dejando los estantes vacíos”… Sin duda esto también provocó un antes y un después en la forma o estilo de comercializar… Según se nos dijo: “Hubo momentos que el comercio de Guichón se desabasteció… tal como lo que ocurrió en las tiendas del pueblo donde se les agotó el stock de hilos de cocer, agujas y piezas de tela, botones…Las mozas que integraban a las numerosas familias eran tan hermosas como fuertes y recias… Algunas de ellas de ojos color cielo.- La mayoría usaban sus cabezas “atadas” con coloridos pañuelos, otras de largas trenzas, admiradas por los mozos locatarios de la época que se mostraban atentos y serviciales al momento de auto-presentarse… y desde ya quedando “a las órdenes” de lo que necesitaren”.-

SENCILLAMENTE IRREPETIBLE.

La historia que cuento,  tiene su comienzo a mediados del año 1939… “Los primeros en llegar fueron don Juan David Gutiérrez (colonizador-agricultor del sur), Cleto Correa (Ganadería) y Santiago Amado Emanuele, agricultor de vasta experiencia por aquellos años y persona de absoluta confianza de don Juan y de la firma que representaban (Clemente Gutiérrez S.A).-También los acompañaba David Manfurt (Mecánico)”…
Se dice que: “Llegaron directamente al Hotel Scarabini solicitándo -en préstamo-,  una pala “pocera” y partieron en la “vuaturé”  rumbo a Rincón de Pérez… “Según lo manifestado por don Juan David Gutierrez iban a “catear” las tierras “del Rincón”…Lógicamente pocos entendieron eso de “catear”, ya que muy pocos conocían detalles del feudo “del Rincón”,  en manos de una integrante de la realeza española. Campos que permanecían hacía tiempo vacíos, se decía,  para agregar que: “El casco de la estancia solo era habitado por un matrimonio de  “morenos” y en el campo,  retozaba a sus anchas “un  solo novillo chúcaro”,   “gordaso!, de esos de “anca partida”, sabe?, dueño absoluto de la inmensidad de 17 mil hectáreas”.-

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La delegación de visitantes se dijo que vinieron en misión de “avanzada”, dando muy pocas explicaciones del proyecto que tenían… Por aquel entonces, hacía muy poco se había inaugurado el puente sobre el Queguay Grande en el Paraje de Andrés Pérez, entrada a la estancia “El Rincón” y de la inmensidad de los montes donde se unen los dos Queguay, el chico y el grande, inexplorado.-
A esa primera visita, la siguió -en enero de 1940-, la llegada de las primeras familias, de las  52 que llegaron en principio.- Toda esta “movida” giraba en torno a las órdenes de don Juan David Gutiérrez, en representación de la poderosa firma colonizadora de don Clemente Gutiérrez S.A., los nuevos arrendatarios de la Estancia “El Rincón”, ilusionados con la sola promesa de trabajo y respaldo de poderosa firma colonizadora “del sur”.-

MAL MOMENTO PARA COMENZAR.-

El inicio del proyecto no pudo ser peor para las doscientas y pico de personas que llegaban sin conocer el lugar y donde la mayoría de las  “familias nunca se habían visto”.- … “A los pocos días de comenzar a construir “las ranchadas” y la limpieza de fachinales -que alcanzaban la altura de un caballo-, comenzó a llover… “agua a baldes”!!!… Con tantos días paralizados, en la espera de que dejara de caer tanta agua del cielo,  comenzó a escasear los alimentos…” y según el relato de Elio Pollero, “ese único novillo que se paseaba gallardo y desafiante, fue capturado a “tiro de lazo”,  faenado y repartido entre los vecinos más cercanos a la entrada de la colonia por el camino del medio”… Pasaron quince días sin ver el sol y continuaba lloviendo…“El Queguay con tanta agua “salió de madre”  y la noticia fue que “estaban aislados”, sin salidas, cercados por los dos Queguay (el chico y el grande)...”Había agua como para ahogar los cerros”, nos siguió narrando Elio… “Muchos “no resistieron tanta desazón y comenzaron a arreglar “los monos” para regresar, desencantados -decían-,  “que habían venido al fin del mundo… engañados por las promesas y que  se encontraban sin salida, aislados… Muchos que habían venido sin la familia a ver el lugar,  regresaban o se marcharon para la zona de Porvenir o de Rio Negro… Los más decididos se quedaron… Paró de llover (siempre así sucede, decían los que más saben),… En setiembre-octubre de ese año (1940) “se “enterraron” las primeras semillas”…La primavera  venia “calurosa y pesada” y la germinación fue vigorosa y rápida… Pero una mañana –no lo podíamos creer-, nos vimos invadidos por la plaga bíblica: La langosta saltona… A su paso en pocos días arrasaron con todo!… no dejaron nada!… El cielo se nubló de tantos insectos… pero eso no fue nada, tras de esto  “la gran seca” (seis meses sin llover)…  donde murió la mayoría del ganado.- En los campos de la estancia, se apilaban y se quemaban cerca de 5 mil vacunos… , los insectos y aves de rapiña se hicieron dueño del lugar!!!… No hubo cosecha ni verduras en la quinta…  y nuevamente la gran escasez de alimentos y de combustibles (segunda guerra mundial).- Con esto se completaba “la gran prueba” de los desafiantes “canarios”… Los más mozos se fueron a “la changa” de hacheros o de chófer en el ingenio de Santa Clara, del otro lado del Queguay Grande.- Más de quinientos hacheros desforestaban esa zona del Queguay en la elaboración de carbón vegetal… Épocas de camiones que marchaban “a gasógeno”... (Otra historia).-

FINALMENTE.-

Los detalles que contamos, son apenas “esbozos” de muchos capítulos que tendríamos  para contar de los inicios de la colonia “Uruguaya”.- Dicen los viejos más viejos que:  “la verdadera historia la saben los duendes,  testigos enmudecidos por el tiempo, sin comunicación pero de segura presencia…En algunas de esas taperas todavía se observan elementos de labranza hecho chatarra, tan elementales,  superados increíblemente en el tiempo de la alta tecnificación y la robótica… Tal parece una pieza de museo la vieja máquina sembradora de tres puntos (Foto), pero por  aquellos años de inicio, lo más moderno para la siembra … Nos contaban  los más memoriosos que : “Don Santiago Emanuele –justamente en el lugar que hoy nos hemos convocado con los hermanos Almenarez, Ortelio y Pitín-, “siempre estrenó “lo último” que se fabricaba en maquinarias agrícolas.- La adquiría “cero kilómetro”  (Internacional)…la reconocida  marca representada por la firma de “Niell Silveira Hnos”.- 
Dicen también,  que:  “la palabra y los consejos de don Santiago Emanuele en la Colonia Uruguaya, fue siempre “segura orientación”… “De que su fracción de campo era el lugar estratégico del próspero centro agrícola-ganadero de Colonia… Él,  -don Santiago- y su familia explotaban una fracción sobre el arroyo “El Amarillo” de 120 hectáreas… Han pasado los años… ya  nadie vive en el lugar y menos viviría hoy  con tan pocas hectáreas de tierra… Angélica, “la más chica de las gurisas”, ya vieja y cansada-, se fue a vivir con familiares en San José… El silencio de la deshabitada casona es total”.- 

En la entrada al predio, los hermanos Almenares, Mussini y otros le dieron ubicación al santo milagroso “San Isidro Labrador”, construyendo una gruta de piedras de la zona… de su historia, de sus milagros y devoción, sobre la construcción de la gruta, da como para contar otra historia: “San Isidro Labrador”,  el Santo milagroso que cada 15 de Mayo reunía a todas las familias de la colonia, justamente en la casa de don Santiago Emanuele.-

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