Bolsas plásticas; aplazan proyecto.-

(Fuente: El Observador. 06/06/18).-Parece estar en todos lados, tanto que cada uruguayo usa 400 por año. La bolsa de plástico es la protagonista de los surtidos en el supermercado, de la basura de cada día, para algunos de la vianda del almuerzo. Y, desde hace un tiempo, pasó también a protagonizar discusiones parlamentarias y entre empresarios, luego de que se presentará un proyecto de ley que apunta a reducir su consumo para bajar los niveles de contaminación al medioambiente. Las discusiones fueron tales que el proyecto iba a transformarse en ley este martes, pero el diputado nacionalista José Arocena pedirá que se postergue porque teme que se genere el monopolio de una empresa, que es la única que actualmente puede llegar a cumplir con el material que exige la ley para su fabricación, dijo el legislador, y confirmaron El Observador de fuentes privadas.

“Valoro el espíritu de la ley, que son los ideales. Pero no estoy de acuerdo porque generaríamos un monopolio privado. En la recolección de información posterior (que se aprobara en la Comisión de Medio Ambiente de Diputados) se generó la duda de que con esto se llega de forma explícita a un monopolio privado y estoy en contra de eso”, dijo a El Observador, y adelantó que si este martes no se aprueba su propuesta de que vuelva a comisión para un mejor estudio, pedirá que se agregue “que cumpla cinco normas de certificación de medioambiente”.

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El proyecto de ley sobre el uso sustentable de bolsas plásticas fue presentado a mediados de julio de 2016 por el Poder Ejecutivo y tomó como insumo un proyecto anterior del senador colorado Pedro Bordaberry, para minimizar su utilización indiscriminada. En diciembre del año pasado, el Senado dio media sanción al proyecto que planteaba, entre otros aspectos, que se cobrara por cada bolsa en los comercios y prohibía “la fabricación, importación, distribución, venta y entrega, a cualquier título, de las bolsas plásticas que no sean compostables o biodegradables”. Esa prohibición apunta a las llamadas “bolsa camiseta”, que son las que se entregan, por ejemplo, en los supermercados y que con la ley se empezarán a cobrar. Otros tipos de bolsas, como las transparentes donde se puede llevar la fruta y la verdura, no están incluidas. Con el visto bueno de la cámara alta, la iniciativa pasó a la Comisión de Medio Ambiente de Diputados y ahí comenzaron los problemas. El centro de la polémica es el material del que deben estar hechas, que cuenta con proveedores escasos.

Que sean compostables y biodegradables implica, primero, que se pueden convertir en compost, y segundo, que se descomponen naturalmente. En un principio, el proyecto de ley indicaba que las bolsas que se exigirían debían cumplir con una de las dos características, pero por recomendación de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), deberá cumplir con ambas condiciones si se aprueba tal como quedó redactado.

Fernando Jacobo, dueño de una importadora de bolsas plásticas, concurrió a la comisión el 2 de mayo como miembro de la Asociación Uruguaya de Industrias del Plástico, una de las asesoras de la Dinama en el tema y afirmó que existe una “tendencia de las políticas mundiales respecto al cambio de materiales” con la aparición de materiales “compostables”. Jacobo remarcó la necesidad de que las bolsas sean reutilizables, es decir que no se rompa fácil, para poder volver a usarla y que se sea muy estricto en los controles una vez que el proyecto sea ley. Según lo que establece, las empresas tendrán un año para adaptarse a los nuevos mecanismos o el tiempo que disponga el Poder Ejecutivo cuando reglamente la norma.

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Jacobo sostuvo que se deberá apostar a una “reconversión porque los materiales para fabricar esas bolsas son bastante más caros” y aseguró que “todos” están “en proceso de reconversión para trabajar ese tipo de materiales”, según consta en la versión taquigráfica. Sin embargo, su visión difiere bastante de la de Julio Deus, otro de los importadores, que prefiere “una ley que prohíba totalmente las bolsas plásticas a la que se va a votar”.

Deus afirmó que en la actualidad existe un único proveedor de origen alemán que fabrica las bolsas que cumplirían con la normativa propuesta, y que en Uruguay lo importa una única empresa.

Por año se utilizan 1200 millones de bolsas plásticas, de las cuales 80 millones son las llamadas “camiseta”.

Trabajar con los materiales para las bolsas que exige el proyecto de ley le implica pasar de pagar US$ 1.500 la tonelada a US$ 5000, aseguró el Deus a El Observador. Además, indicó que no existen plantas en Uruguay que puedan transformar a las bolsas en compost, algo que también afirmó Arocena. “Va a tener bastantes efectos sobre el capital de giro de las pequeñas industrias y no va a solucionar ningún problema medioambiental porque al no haber planta de compostabilidad se va a usar inútilmente porque va a tener el mismo efecto que el anterior. Apostamos a una ley sustentable en la cual el reciclado sea el principal protagonista”, dijo Deus.

Mientras estas dos posiciones se enfrentan, una ley que apuntaba a una mejora del medioambiente deberá esperar un poco más para ver la luz. Las consultas legislativas seguirán al menos unos días más para que los importadores y fabricadores de bolsas de plástico puedan adaptarse a nuevos materiales, pero que eso no signifique caer en un monopolio.

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