El significado de turismo debe mutar.-

Foto: “guichoninfo.com”.-

Hace años usé la frase “el país que queremos” para cuestionar la conferencia de un economista que proyectaba el Uruguay en función de sus recursos naturales y humanos.

Nuestra definición de vida no es la derivada de recursos disponibles en una ecuación de resultados. De ser así, hubiera sido fletero, con todo el respeto que me merece el trabajo y camiones que mi padre podría haberme delegado. Generoso, ejerció durante años ese duro oficio para que mi vocación, lejana al mismo, pudiera ser realidad. Algo similar sucede con el Turismo en que el énfasis en los recursos naturales, creados por la naturaleza y los

culturales, creados por la humanidad se pone en su potencial mercantil, en el valor agregado con objetivos financieros.

Las identidades: 

Las numerosas caras de la diversidad, su riqueza inmaterial inconmensurable, creadas por los asentamientos humanos en todo el globo, se distinguen por su identidad. Todo lo que antaño contaban los viajeros, mercaderes y guerreros, nos lo acercó luego la imprenta y más cercanamente el cine, puede hoy apreciarse en tiempo real por los medios contemporáneos de comunicación e información. Simultáneamente, merced a los ultra-desarrollados medios de transporte, productos autóctonos de todo el globo, al igual que los seres humanos, se desparraman por el mismo.

El encare

Con una definición mercantilizada del turismo, la identidad, las características esenciales de una comunidad en un lugar del globo, pasan a ser un objeto de consumo. Y necesariamente las técnicas comerciales de su apropiación lo llevan a modificarse, alterarse y cambiar para ser mejor y más provechosamente, en términos dinerarios, consumido.

Esta concepción repite la dualidad entre el valor de uso y el valor de cambio en las construcciones sociales sobre el territorio, llámense ciudades, pueblos aldeas o simplemente lugares, tal como explicó Leffevre en “El derecho a la ciudad”. 

Mi postura

Sostengo que el significado de turismo debe mutar. De la fugaz visita a lugares y comunidades a una interacción con las mismas para conocer usos y costumbres, intercambiar formas de vida, saberes y destrezas. Aprehender y comprender las facetas de la diversidad, las filosofías de vida, el arte, las religiones, las diversiones… las culturas.

Para estos objetivos, sí que es positivo y complementario, integrado a la cultura local, el valor agregado en trabajo, empleos y ocupaciones de toda índole al respecto. Tenemos ejemplos uruguayos: en la ciudad de Colonia es raro encontrar un funcionario, empleada, músico, camarera o comerciante que no sea de la zona. Y que no se haya educado y capacitado en la misma. En mi experiencia, sus formas de atención a los visitantes, nacionales y extranjeros, incluyendo el conocimiento cabal del lugar, demuestran lo que sostengo.

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